RSS

El fantasma del lucro

08 Oct

No estoy de acuerdo con eliminar el lucro en la educación, porque eso implicaría terminar con los colegios particulares subvencionados. Además, eliminarlo no significa entregar una mayor calidad en la educación, ésta se mantendría en los niveles actuales o tendería a disminuir.

El tema del lucro, que por ahora lo vemos instalado en la discusión sobre educación, se ha convertido en un verdadero fantasma, o al menos en un “mito”. Una especie de mala palabra, casi de connotaciones malévolas, que incluso suena fea.

Personalmente, no creo en los fantasmas; y respecto de los mitos, no pasaría de ser un interesante elemento de discusión para tertulias y debates de carácter académico si el tema quedara ahí. Pero el problema es que su discusión se ha enquistado, erróneamente, en el debate público, y lo que es más delicado, está llevando a que algunos quieran prohibirlo.

No estoy de acuerdo con eliminar el lucro en la educación, porque eso implicaría terminar con los colegios particulares subvencionados. Además, eliminarlo no significa entregar una mayor calidad en la educación, ésta se mantendría en los niveles actuales o tendería a disminuir. No olvidemos que hoy existen establecimientos que dependen del Estado y no son siempre mejores que los particulares subvencionados.

En este punto también debemos recalcar que hay profundas razones detrás de las subvenciones a estos establecimientos: aumentar la cobertura y ampliar la oferta educativa. Si es que se impide a los sostenedores de los colegios particulares subvencionados obtener una ganancia con su establecimiento, ¿será el Estado capaz de mantenerlos económicamente y administrarlos eficientemente?

Por otro lado, aquí se ha dejado de lado un aspecto fundamental: el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que le quieren dar a sus hijos. Los proyectos educativos que hoy existen son variados y permiten a las familias escoger aquel que es más acorde con la educación que quieren darles a sus hijos.

Limitar el sistema particular subvencionado a instituciones sin fines de lucro generará que los establecimientos que sobrevivan sean los ligados a Iglesias o fundaciones, en perjuicio de una mayor oferta educativa, dificultando el acceso de los sectores medios y postergados, impidiendo avanzar en una real sociedad de oportunidades. ¿Por qué quitarles ese derecho? ¿Por qué debemos obligarlos a un proyecto educativo único? ¿Ahora la diversidad deja de ser un valor?

Asimismo, si se pone fin al lucro, los sostenedores deberán decidir si se transforman en establecimientos sin fines de lucro, si es que cierran sus colegios o si se transforman en particulares pagados, en cuyo caso subirá la mensualidad a montos que probablemente los actuales apoderados no estarían en condiciones de pagar, lo que los obligaría a volver al sistema municipal, del cual ellos mismos se alejaron para darle mayores oportunidades a sus hijos, con el tremendo sacrificio económico que muchas veces esto significa; o, en su defecto, como me lo han dicho muchos de ellos, hacer un esfuerzo económico aún mayor aumentando el endeudamiento de la clase media.

¿Cuántas familias se verán en esta disyuntiva?

Como todo mito, para derribarlo hay que mirar las evidencias empíricas. Un estudio del Instituto Libertad y Desarrollo ha entregado cifras certeras que nos ayudan en ese sentido. Al año 2010, la educación subvencionada representaba el 51% de la matricula y la municipal sólo el 41% (en 1980 era el 15% y el 78%, respectivamente). Esto equivale a 1.200.000 alumnos en 3.500 colegios particular subvencionados en todo Chile. Fue la posibilidad de acceder a una educación de mayor calidad lo que ha hecho que desde 1990 la matricula en colegios PS haya aumentado de un 18,5% a un 30,6%.

Evidentemente, hay una expectativa incumplida, y es lo que lleva a miles de familias chilenas a movilizarse pidiendo una mejor educación. Pero no nos confundamos. Garantizar mejor educación no necesariamente va de la mano con poner fin al lucro. No hay evidencia que nos permita concluir esto.

No podemos permitir que unos pocos enloden el gran esfuerzo que hacen miles de sostenedores de nuestro país. Sí es necesario regular más y mejor nuestro sistema educacional; debemos fiscalizar que los aportes del Estado sean destinados a entregar una educación de calidad, que se invierta en infraestructura y los niños accedan a un material pedagógico que potencie su aprendizaje. Los profesores deben recibir una remuneración acorde al gran trabajo que realizan y con los incentivos correspondientes. También debemos mejorar la carrera docente, porque la diferencia se hace al interior de la sala de clase. Tenemos que potenciar el trabajo de los directores, capacitándolos y entregándoles mayores herramientas y atribuciones que les permitan educar mejor a sus alumnos. El Estado también debe aumentar la subvención escolar.

¿Cuánto de esto se soluciona poniendo fin al lucro? Creo que estamos dando la batalla equivocada. Estamos atrapados entre mitos y fantasmas.

Mónica Zalaquett

http://www.eldinamo.cl/blog/el-fantasma-del-lucro/

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 8 octubre, 2011 en Opiniones desde el Congreso

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: